Villavicencio se convirtió en el epicentro de la descentralización con el lanzamiento de una estrategia que busca condicionar la agenda nacional desde las necesidades reales de los territorios.
El “Libro Blanco”: la brújula del desarrollo regional
Bajo el liderazgo de Rafaela Cortés Zambrano, gobernadora del Meta y actual presidenta de la Federación Nacional de Departamentos (FND), se dio inicio formal a la construcción del “Libro Blanco de las Regiones”. Este documento no es un simple informe; se proyecta como el insumo técnico fundamental que los próximos candidatos presidenciales deberán integrar en sus planes de gobierno y, eventualmente, en el Plan Nacional de Desarrollo.
“Buscamos que las soluciones no se dicten desde un escritorio en Bogotá, sino que nazcan del consenso técnico y social de quienes habitan el territorio”, enfatizó la mandataria durante el evento.
Amazorinoquía: el gigante que alza la voz
El punto de partida no fue casual. El encuentro priorizó a la región de la Amazorinoquía, un bloque geográfico que representa casi el 50% del territorio nacional. Los ejes de discusión fueron claros:
Sostenibilidad Crítica: El reto de equilibrar la protección de ecosistemas estratégicos y la biodiversidad con la explotación de hidrocarburos.
Conectividad y Logística: La urgencia de consolidar la vía Bogotá–Amazorinoquía y la construcción del proyectado aeropuerto internacional en el Meta.
Infraestructura Productiva: Propuestas concretas para transformar el potencial hídrico y agropecuario en motor de exportación.
Una cumbre de poder territorial
El evento destacó por su capacidad de convocatoria, logrando una mesa de trabajo interdisciplinar que incluyó a:
Líderes Políticos: Gobernadores, alcaldes y congresistas.
Sector Privado: Empresarios y gremios clave de la región.
Academia y Seguridad: Representantes de universidades y la Fuerza Pública.
Lo que sigue en la agenda
La estrategia ‘Las Regiones Proponen’ no se detiene en los Llanos Orientales. La gobernadora Cortés confirmó que esta gira técnica recorrerá el resto del país, recolectando las particularidades de cada zona para consolidar un frente unido de cara a la contienda electoral nacional.
Con este ejercicio de diálogo colectivo, el Meta se posiciona como el gran articulador de un nuevo modelo de gobernanza donde las regiones dejan de pedir permiso para empezar a proponer soluciones.